La Catedral de Sé, un icono lisboeta

En 1150, tres años después de la reconquista de Lisboa, capital de Portugal, Alonso Henriques ordenó construir una catedral, escogiendo para tal fin  el emplazamiento de la antigua mezquita. “Sé” son las inciales de Sedes Episcopalis.

La Catedral de Lisboa resultó seriamente dañada por tres terremotos a lo largo del siglo XIV, y de nuevo por el de 1755. Ha sido restaurada varias veces a lo largo de su vida, de forma que lo que actualmente podemos contemplar es una mezcla de estilos arquitectónicos.

La fachada con dos torres gemelas almenadas y un soberbio rosetón, mantiene un sobrio aspecto románico. El oscuro interior es de enorme simplicidad y austeridad, y casi no se conserva ninguna de las ornamentaciones con que el rey Joao V lo mandó decorar en los primeros años  el siglo XVII.

Pasada la nave románica, el deambulatorio alberga nueve capillas góticas. La Capela de Santo Ildefonso tiene los sarcófagos de Lopo Fernandes Pacheco y de su mujer, ambos del siglo XIV. En el entrecoro se hallan las tumbas de Alfonso IV y de su esposa Doña Beatriz.

El claustro gótico cuenta con preciosos arcos dobles con capiteles delicadamente tallados. Una de las capillas conserva todavía  la canela original de hierro forjdo, que data del siglo XIII. Asimismo, las excavaciones arqueológicas que se han realizado en el claustro han descubierto restos romanos y de otras culturas.

En la capilla franscicana de la Catedral se puede ver la fuente en la cual el santo fue bautizado en 1195, decorada en azulejos con bellas escenas de San Antonio predicando a los peces.

Asimismo, el tesoro se encuentra en lo alto de la escalera, a la derecha de la entrada. Posee una colección de objetos de plata, imágenes, vestimentas eclesiásticas, manuscritos iluminados y reliquias relacionadas con San Vicente, traídos a Lisboa en 1173 desde cabo San Vicente.

Narra la leyenda que dos cuervos mantuvieron vigilia permanente sobre el barco que transportó la reliquia, y por ello estos pájaros se convirtieron en el emblema de Lisboa, incorporándose al escudo de la ciudad como icono de la liberación de los musulmanes.

Foto vía Onofre García

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