Alenquer, un bello enclave luso

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La ciudad de Alenquer, del distrito de Lisboa, es la capital del municipio del mismo nombre. Se halla  en la orilla derecha del arroyo de Alenquer (afluente del río Tajo), a unos 40 kilómetros al noroeste de la capital de Portugal.

En la Vila Alta, dominada por las hoy ruinas del castillo, se distribuyen, con el aderezo de los parques y huertas poblados de nísperos, naranjos, olivos y palmeras, los principales monumentos. Entre ellos cabe destacar, en lo alto de una colina que rivaliza con la de la fortaleza, la presencia del convento de Sao Francisco, construido por doña Sancha en 1222.

Primera casa de la orden en Portugal, ocupa el espacio sobre el que se asentaba el palacio de Sancho I. Del medievo perduran la portada gótica de la iglesia y el claustro manuelino, convertido en un colorista tendedero de ropa. En el interior del templo pueden ser contempladas una pintura de la Virgen con el Niño y la pila bautismal, ambas del siglo XVI.

La iglesia de Sao Pedro guarda el mausoleo renacentistas de Damiao de Gois, construido siguiendo las directrices dadas aún en vida, por el previsor erudito: de ahí la fecha de 1560 que aparece inscrita. Corona el conjunto un busto del escritor.

También al siglo XVI, época de mayor esplendor para Alenquer, pertenece el templo da Misericordia. En él sobresalen dos singulares piezas en mármol: el púlpito y un altar marienista. Los azulejos que cubren las paredes reproducen, en blanco y azul, un tablero de ajedrez.

En la Praca Luis de Camoes se alza el ayuntamiento, que pasa por ser uno de los mejores del país. Hacia el castillo se encuentra el modesto Museo Hipólito Cabarco que está dedicado a este arqueólogo e investigador local.

Por último, en la parte baja de la población, el río divide el caserío, dominado por una antigua fábrica textil; en la margen contraria a la del castillo se estira, al igual que en Sevilla, el barrio de Triana. Un segundo museo, el Joao Mario expone una colección de pintura y escultura.

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