Las Cotswolds

Las colinas de piedra caliza de las Cotswolds son uno de los principales atractivos turísticos de Inglaterra. En ellas, se encuentra la campiña más bella de Inglaterra, y están salpicadas de pintorescos pueblos construidos todos con piedra local, cuyo color varía del miel al gris plateado. La mejor época para visitar esta bella zona es entre finales de primavera y principios de verano cuando los jardines relucen todo su esplendor.

Cirencester era una ciudad muy animada en tiempos de los romanos, cuando era la segunda más importante del país después de Londres. Hoy en día, sigue siendo una ciudad bulliciosa y capital del sur de las Cotswolds, dominada por una espléndida iglesia del siglo XV.

 Bourton-on-the-Water es posiblemente el pueblo más bonito de las Cotswolds, con sus muchos puentes bajos de piedra cruzando el pequeño río Windrush. Más al norte, Stow-on-the-wold, la ciudad a más altura de las Cotswolds, contiene una gran plaza rodeada de imponentes casas de color miel. Las tunes, o estrechos callejones que conducen a la plaza, se utilizaban antiguamente para trasladar las ovejas al mercado. Cerca de allí, la casa Chastleton es una de las fincas jacobinas más completas de Inglaterra.

Chipping Camden es otro adorable pueblo con su famosa Hight Street y adoquinado salón de mercado jacobino. La iglesia de St.James es la más impresionante de la región. En 1902, el movimiento Arts and Crafts, liderado por el diseñador William Morris, instalaron su asociación en el Silk Mill, que actualmente alberga una exposición y un taller artesanal.

Aparte de las ciudades y pueblos en las Cotswolds hay maravillosos jardines, como los de Hidcote y Manor y Batsford Arboretum, además de castillos, como el de Berkley y el de Sudeley, ruinas romanas e incluso yacimentos prehistóricos. Asimismo, no hay que olvidar comprar artesanía local hecha a mano. El turista quedará cautivado de esta maravillosa zona del sudoeste inglés.

Foto vía Eileen Barish’s

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