Delfos, un mito griego

A 160 kilómetros de Atenas (Grecia), se encuentran las ruinas del gran complejo de Delfos las cuales se situán en una posición adecuada e imponente en un santuario bajo la enorme pared de un acantilado, con las claras y brillantes aguas del golfo de Corinto, 600 metros debajo de ellas.

En Delfos, hay que visitar varios lugares interesantes como el santuario de Atenea Pronaia; el santuario de Apolo; el museo; el tesoro de los atenienses; el tesoro de los sifnios; el tesoro de los sicionios; el santuario Gaia-Thermis; y el monte Parnassos.

Los antiguos griegos consideraban a Delfos el centro del mundo, y se menciona en casi todo los mitos griegos. Delfos es un paradigma de la Grecia antigua y un lugar de visita imprescindible para conocer la historia de este país europeo.

El yacimiento de Delfos está formado por dos zonas sagradas distintas, separadas por algo más de un kilómetro. El santuario de Atenea Pronaia contiene las ruinas de dos templos, ruinas de altares y tesoros, y el Tholos. Del viejo templo de Atenea Pronaia sólo quedan dos columnas y una parte de la pared. El soberbio Tholos (siglo IV a.C.) es una rotonda rodeada por dos circunferencias de 20 columnas, tres de las cuales se recontruyeron con una pequeña porción de entablamento y friso en los años treinta del siglo XX. También se encuentra un gimnasio antiguo.

El santuario de Apolo es más extenso y está cubierto con una impresionante colección de ruinas, monumentos, frisos y altares conectados por la pavimentada vía Sagrada, que conduce al templo de Apolo. Al oeste, unos escalones romanos llevan hasta el magnífico teatro.

En lo más alto de Delfos está el soberbio estadio, también maravillosamente conservado, que contiene gradas excavadas en la piedra que podrían albergar a unos 7.000 espectadores, y un arco del triunfo en el extremo. En este lugar, se disputaban los juegos de Delfos cada cuatro años.

Foto vía Sobre Leyendas

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