El río Sena, un emblema parisino

La historia de París (Francia)  ha estado  unida al río Sena desde sus orígenes como pueblo galo en la Ile de la Cité, una isla del río. El Sena recorre 776 kilómetros desde Burdeos hasta el Canal de la Mancha; fue Julio César quien le dio su nombre actual

El río es el alma de la ciudad de la capital francesa, pasa por su centro urbano y la anima, definiéndola geográficamente y reflejando en sus aguas, sus edificios históricos. Actualmente, viendo los barcos de turistas navegar por el río Sena,  resulta fácil olvidar que en el siglo IX 700 barcos vikingos usaron  el Sena para invadir París, o los miles de cuerpos que su corriente arrastaba atravesando al ciudad en 1572, víctimas de la masacre del nefando día de San Bartalomé.

Tan sólo hace tres siglos el Sena se utilizaba para multitud de propósitos: era tanto la más importante cloaca de la ciudad como la principal fuente de agua dulce, las lavanderías lavaban a diario la ropa, los caballos los usaban de abrevadero, incluso se utilizaba como zona de pesca y baño.

El Sena fue una de las más destacadas rutas comerciales. Durante los siglos XVII y XVIII un gran puerto creció cerca del Louvre, con el objetivo de suministrar a la Corte carbón, madera, heno y alimentos. Con el paso del tiempo, el puerto se reforzó y se erigieron varios muelles, las casas con ménsulas y los molinos.

Actualmente, el río se regula por una serie de exclusas río arriba y la presa de Surenes río abajo. París continúa siendo el principal puerto fluvial del país y las aguas del río están menos contaminadas ahora en que en otros tiempos. No obstante,  cruzar el Sena a nado es tristemente cosa del pasado. Quien lo intentara sería posiblemente decapitado por uno de los bateaux-mouches u otra de las naves de recreo que surcan el río.

Finalmente, hay que fijarse en los 37 puentes de la ciudad que reflejan la arquitectura histórica de París toda vez que  abarcan todos los períodos y están levantados  en todos los estilos.

Foto vía Viajejet

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