El castillo de Mir, una joya bielorrusa

El  castillo de Mir se encuentra en el pequeño pueblo de Mir, a unos 85 kilómetros al sudoeste de Minsk (Bielorrusia) y unos 29 kilómetros del castillo de Nesvizh.  El castillo de Mir fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.

 Se trata de un castillo que comenzó a construirse a finales del siglo XV, en estilo gótico. El duque Illínich,  a principios del siglo XVI, concluyó el castillo. En 1568,  Mokolja Krystof Radziwill se apropió del castillo y dió los últimos toques al castillo  en un estilo renacentista.

El castillo está rodeado de terraplenes defensivos y bastiones, y sus muros mide 13 metros de altura y 75 metros de longitud. A lo largo de su historia, este bello castillo ha sufrido daños en varios momentos, sobre todo, durante el período de Napoleón Bonaparte. También se hicieron algunas restauraciones a finales del siglo XIX, cuando de rediseñó acertadamente su precioso entorno.

Construido principalmente con piedra y ladrillo rojo, el castillo original forma una plaza con una torre en cada esquina. La quinta torre, en el centro de la pared oeste, tiene un puente levadizo sobre el foso que conduce el arco de la entrada. Las cinco torres tienen distintos diseños y decoración, incluido el número y el estilo de los alféizares.

Desde que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad, el castillo de Mir ha mejorado debido a una serie de restauraciones. Además, se ha abierto un museo en una de las torres, con una interesante muestra de armas y trajes. La historia del castillo es rica y pintoresca, y merece la pena hacer una visita guiada para apreciarla por completo. Por ejemplo, durante la 2ª Guerra Mundial fue ocupado por los nazis y fue usado como una especie de lugar previo antes de su ejecución para la población judía bielorrusa.

Sin duda, el castillo de Mir es una de las máximas atracciones de Bielorrusia, un país que desea abrirse al turismo para mejorar su economía y su proyección internacional.

Foto vía Ser Turista

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