Tournai, la belleza belga

Tournai  es una localidad francófona de Bélgica que se encuentra en la  región  de Valonia, al sur del país y a tan sólo nueve kilómetros de la frontera francesa. Se trata de una de las ciudades más antiguas de toda Bélgica junto con Arlon y Tongres.

Varias veces afectada por las guerras y terriblemente castigada por la Segunda Guerra Mundial, Tournai todavía conserva preciosos testimonios de su pasado histórico y artístico, y una fascinación antigua que las reconstrucciones no han podido ocultar. Se trata de una de las ciudades más bellas del país de Tintín.

En primer lugar, hay que visitar su Grand Place. Tiene forma triangular y, aunque fue seriamente dañada durante la guerra, ha sido cuidadosamente reconstruida. Está formada en parte por nobles palacios del siglo XVII y dominada por un campanario, el más antiguo de Bélgica, comenzado en 1187 y reforzado en 1294 con cuatro torrecillas angulares.

Rodeando la plaza hacia el sur, se halla la elegante fachada renacentista de la Halle aux Draps (mercado de telas). Hoy en día, es un palacio habilitado como sede de espectáculos y exposiciones temporales. Cerca sobresalen la Conciergerie des Halles, el Bailliage y  la Grange Aux Dimes de l’abbaye Sint-Matin.

En la parte oeste de la plaza está la iglesia románica de San Quintín del siglo XIII, perfectamente restaurada.  Y en el centro de la plaza se alza la estatua de Cristina de Lalaing, heroína en el asedio sobre Tournai por parte de las tropas de Alejandro Farnesio en 1581.

El monumento más importante de Tournai es la Catedral de Notre-Dame. Se trata del más acabado ejemplo de arquitectura religiosa en Bélgica y uno de los pocos que documentan, con gran pureza de líneas, la evolución de la arquitectura medieval. Fue consagrada en 1171.

Sobresalen su fachada principal, sus cinco espléndidas torres, sus capillas, sus capiteles, sus rosetones, su tribuna, su deambulatorio y, sobre todo, su cofre de Notre-Dame, una de las siete maravillas de Bélgica.

Además, hay que completar la visita a Tournai  viendo  varios museos como el Musée de Folkore, el Musée des Beaux-Arts, el Musée de la Tapisserie, el Musée d’Histoire ed d’Archeologie, el Musée d’Histoire Naturelle; las iglesias de Saint-Piat, Saint-Brice, Sainte-Marie Madeleine, San Nicolás y Saint-Jacques;  la plaza de Reine Astrid; y el famoso pont des Trous, el resto más importante de las antiguas murallas.

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