Las siete maravillas de Bélgica

En 1978, el Comissariat general du Tourism publicó un grueso volumen ilustrado bajo el título “Sept merveilles de Belgique”, donde se recogen siete obras maestras de arte conservadas en Bélgica, que selecciona y comenta el profesor G.H Dumnto, conservador de los Musées Royaux d’Art et d’Histoire de Bruselas.

Estas son las siete maravillas de Bélgica:

1º. Pila Bautismal de Rainero de Huy (1007-1118) en la iglesia de San Bartalomé en Lieja:

Se trata de la obra maestra del arte románico mosano. La pila es un cilindro de 60 centímetros de altura y 80 de diámetro; alrededor del cilindro, separadas por árboles no identificables, se desarrollan cinco escenas referentes al bautismo con figuras de bulto redondo en bronce.

2º. Cofre de Notre-Dame, de Nicolás de Verdun (1200-1205), en el tesoro de la catedral de Tournai:

Es una resplandeciente arca dorada, delicada y elegante, entre cuyos arcos y columnillas relucen los esmaltes y las piedras preciosas. Tiene imágenes, altorrelieves en plata, que representan la vida de Cristo explicada mediante inscripciones.

3º. Tesoro de orfebrería, de Hugo d’Oignies (1230), en la Maison des Soeurs de Notre-Dame, en Namur:

Comprende 15 obras. De Hugo d’Oginies son, sin duda, el evangeliario, el cáliz de Gilles de Walcourt y el relicario de San Pedro; el resto de la piezas se atribuyen o son de su escuela o se inspiran en su arte.

4º. Políptico del Cordero Místico, de los hermanos Van Eyck (1432), en la catedral de Sint Baafs de Gante:

Es una de las obras más importantes de la pintura flamenca, pintada por Jan y Hubert Van Eyck. Representa varias escenas religiosas del Antiguo y Nuevo Testamento.

5º. Cofre de Santa Ursula, de Hans Memling (1489), en el hospital de Sint Jan de Brujas:

Se trata de una caja de madera de haya tallada y dorada, con estatuillas en las esquinas que representan a Santiago, San Juan Evangelista, Santa Inés y Santa Isabel de Hungría; en los seis medallones se narra la historia de Santa Ursula.

6º. Paisaje con la caída de Icaro, de Pieter Brueghel El Viejo (1554-1563), en el Musée d’Art Ancien, en Bruselas:

Se inspira en el mito de Icaro, tal como lo narra Ovidio en la Metamorfosis. Se trata de una obra maestra de este genial pintor que fue el discípulo más importante de El Bosco.

7º. Descendimiento de la Cruz, de Pedro Pablo Rubens (1612), en la catedral de Amberes:

Sus dimensiones son espectaculares: 4,20 x 3,10 metros. En su panel central, se representa el descendimiento de Cruz, y en sus paneles laterales, la Visitación y la Presentación en el templo.

Foto vía Láminas y Pósters

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