Kufstein, un bonito rincón austríaco

Kufstein es una ciudad del valle de Inn (Austria), cerca de la frontera alemana  y al pie del Kaisergebirge (2.344 metros). Se trata de una conocida localidad de veraneo y estación de invierno, además de ser la cabecera septentrional de línea del llamado “corredor tirolés”, canal de comunicación entre Italia y Alemania.

El Oberer Stadtplazt es el auténtico centro de la ciudad, formado por una gran plaza rectangular, arbolada y dominada por la fortaleza. Viniendo de la Unterer Stadtplaz y de la carretera 171, se halla la Pfaarrkirche St.Veit, iglesia de estilo gótico tardío.

A la izquierda de la iglesia, precedido por el monumento de Hörfarter (párroco, pedagogo y pionero de turismo local), se halla el Rathaus, poderosos edificio gótico, del siglo XVI, con cinco plantas y coronoado por un frontón escalonado.

A la dercha de la iglesia parroquial se halla la Dreifaltigkeiskapelle (capilla de la Trinidad), de dos plantas, revestida en su exterior por lápidas sepulcrales con relieves. En la planta superior se conserva un rico altar rococó y un retablo titulado San Miguel luchando contra Lucifer.

Junto a la iglesia parroquial comienza una larga escalinata cubierta y fortificada que asciende a la fortaleza, a cuyos pies, en un pequeño pabellón, se ha instalado el teclado de Heldenorgel, gran órgano al aire libre, con 46 registros y 4.307 tubos, que se puedo oír en un radio de seis kilómetros. Fue construido en 1931 y posteriormente dedicado a los caídos austríacos y alemanes de las dos guerras mundiales.

Desde el extremo de la plaza próxima al puente sobre el Inn, parte la Römerhofgasse en cuyo final está instalado un ascensor que sube al patio principal de la fortaleza. Festung Kufstein es la fortaleza que domina la ciudad con su perfilada estructura desde la cima del promontorio rocoso que se asoma sobre el Inn. Comenzada en el siglo XIII y terminada en el XVI.

Dentro de la fortaleza destacan la Bürgerturm, los tubos de Heldenorgel, el patio, el torreón Kaiserturn y el palacio que alberga el Heimatmuseum (museo de historia local, arqueología y ciencias naturales). Además, desde los bastiones de la fortaleza se disfruta de un precioso panorama sobre la ciudad y el valle del Inn.

Por último, merece la pena visitar la conocida fábrica de vidrio Riedel la cual abre sus dependencias a los visitantes mediante un visita guiada que permite ver a los artesanos trabajando.

Foto vía El Departamento donde nunca pasa nada

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